Para que los cohetes puedan ensamblarse protegidos de influencias externas, se utilizan grandes naves de ensamblaje situadas con el cohete directamente en el lugar de lanzamiento. De este modo, ya no es necesario transportar después el cohete montado. Para liberar el lanzamiento del cohete, estas enormes naves pueden alejarse de la plataforma de lanzamiento de forma lineal. El problema: desde la torre de lanzamiento llegan a la nave todo tipo de cables para toda la alimentación de los dispositivos periféricos (eléctricos, neumáticos e instrumentales). Estos tienen que desplazarse de forma segura por un largo recorrido cuando la nave se mueve. Por ello, el fabricante de instalaciones Jaraguá Equipamentos buscaba un sistema de guiado de cables que condujera todos los cables de forma segura y fiable por el largo trayecto.