Dentro de esta aplicación, la atención se centró en los cables y mangueras para uso en hospitales. En las habitaciones de los pacientes, se utilizan para alimentar sistemas eléctricos y neumáticos y se conectan a las aplicaciones que llevan los pacientes en las manos. Desde la pieza de mano pueden transmitirse señales a un panel de control de dispositivos electromédicos para manejarlos a distancia y con comodidad.
En algunos casos, los cables tienen que llegar a zonas distantes de la consola y están sometidos a movimientos especialmente fuertes y rápidos. Esto provoca una gran tensión, torsión, presión y aplastamiento de los cables. Además, los métodos de limpieza y asepsia utilizados en el sector sanitario provocan un desgaste prematuro del aislamiento de los cables, fisuras en el aislamiento, roturas de cables, etc. Otro aspecto importante es la fiabilidad del apantallamiento electromagnético y la rigidez dieléctrica. Las normas actuales exigen un alto rendimiento a los productos sanitarios en cuanto a su seguridad eléctrica y compatibilidad electromagnética, así como a sus accesorios. Hasta ahora, no ha sido posible cumplir estos elevados requisitos de resistencia mecánica a sustancias químicas, compatibilidad y seguridad (aislamiento y rigidez dieléctrica) con la eficacia deseada.