La ciudad de Rotterdam está realizando importantes inversiones en hacer más sostenibles la ciudad y la zona portuaria. Uno de los pasos clave para lograrlo fue la modernización de la terminal de cruceros.
El problema: los motores diésel suelen seguir funcionando para que los barcos atracados en los puertos puedan seguir abasteciéndose de electricidad. Las emisiones de CO₂, nitrógeno y partículas son expulsadas al aire, y los motores también producen elevadas emisiones de ruido. La ubicación de la terminal de cruceros cerca del centro de Rotterdam agrava aún más este problema.
Por esta razón, los buques se equipan cada vez más con las conexiones y la tecnología necesarias para alimentarse mediante una toma de tierra en el puerto. No sólo hay que tomar precauciones en el barco. Los propios puertos deben estar equipados con la infraestructura y la tecnología adecuadas para suministrar energía a los buques no sólo de forma fiable, sino también rápida y flexible.
Esto se debe a que la posición de atraque de los buques en el muelle cambia: La terminal de cruceros del puerto de Rotterdam está muy concurrida, con muchos buques de distintos tamaños atracando. Además, la escotilla de carga para la toma de corriente puede situarse a babor o estribor. Por tanto, la solución de alimentación en tierra debe ser flexible para moverse y ser lo más rápida y fácil de manejar posible. Como hay gente en el muelle las 24 horas del día, también hay que encontrar una solución técnica de ahorro de espacio y que evite en lo posible que haya cables tirados en el muelle.